
El tiempo pasa rápido, muy rápido a veces. El ultimo día en Budapest fue el día de la carrera de Valen, el pronostico nos prometía un día soleado y cumplio.
Los días que Valen corre por lo general son bastante agotadores, para el porque corre y para mi porque corro atrás de el para sacarle fotos. Generalmente las carreras son temprano, 7-8 y eso implica que hay que levantarse por lo menos 3 horas antes. Desayuno y llevar las cosas al área de transición donde Valen se cambiara cuando sale del agua y salte a la bici y luego cuando de la bici se calza las zapatillas para correr. Si el día esta lindo ayuda, para el y para mi. Este domingo no fue la excepción, nos levantamos temprano y la lluvia nos dio respiro.
La carrera por lo general dura aproximadamente dos horas, en esas dos horas se resume todo el entrenamiento de meses, que implica al menos dos sesiones por día de entrenamiento, es mucho el trabajo y el esfuerzo invertido para estas dos horas. Y esto fue lo que pensé cuando lo vi a Valen en el agua a punto de largar, una pequeña síntesis de los últimos meses y del ultimo año culminaban ese domingo por la mañana. Valen esta a punto de largar y se me llena la panza de nervios y un poco de emoción, allá se van todos nadando y así empieza esta carrera. Lo veo salir del agua, le grito fuerte fuerte dale Valen! y corro para verlo en la bici, lo veo pasar dos veces y consigo un par de fotos, lo veo correr y le grito nuevamente. Esta vez por problemas de logística, la carrera empezó un lado y termino en otro, no lo pude ver terminar, pero lo aliento hasta el final. Y en menos de dos horas Valen termino esta carrera y los días de vacaciones empiezan ahora para el.
Cada vez que termina una carrera por lo general nos vamos a dormir una siesta, esta vez solo quedaba una tarde en Budapest y Valen no había visto casi nada, así que empezamos otro tour. Primera parada, para relajarnos todos, los banios termales de Budapest, Gellert. Estos baños son herencia de la ocupacion de los turcos, en la guia leimos que era comun que los banios se dividiesen entre lugares exclusivos para hombre y otro para mujeres ya que no es costumbre usar malla. Alli fuimos dispuesos a usar malla costase lo que costase, por suerte ese dia el lugar era mixto y todo el mundo tenia sus partes cubiertas, lo que hizo nuestra experiencia mas relajada y placentera.
Segundo tramo, partimos y fuimos caminando hasta la Citadella, un fuerte construido por los Hansburgo alla por el 1848, y en donde esta la estatua de la libertad húngara. Subimos unas escaleras interminable y empinadas que nos regalaron una mas que linda vista. Bajamos al atardecer y fuimos a la entrega de premios donde Valen intercambio equipos con otros atletas. Ultimo viaje en tranvia por Budapest y vuelta al departamento donde armamos los bolsos y nos fuimos a dormir ya que nuestro viaje continua ahora hacia Londres y Paris.

Nos queda una sensación de nostalgia como siempre que algo se termina, ganas de volver algún día para poder seguir recorriendo esta ciudad que se parece tanto a Buenos Aires y poder aprender un poco mas de esta cultura y sobre todo algunas palabras mas en húngaro. Nos vamos con la ilusión de algún día poder volver a caminar por estas calles.