
El sol sale cada mañana sin chistar, tal vez es lunes; comienzo de semana un poco resignados; tal vez es un sábado y podes entonces enredarte un poco mas de tiempo entre las sabanas. Seguramente te despertas en tu cama, en tu casa y si sos lo bastante afortunado con alguien al lado que te hace un mimo cuando abrís los ojos.
La vida sigue su curso, caprichosa y feliz, no hay forma de pararla, no podes. Aunque quieras que el tiempo se suspenda para siempre en un día soleado de noviembre, en una quinta con camino de barro, en una ceremonia casera en familia y en ese sin saber ultimo abrazo compartido, no podes, no hay forma.
Ni en mil años pensas que algo así te puede pasar a vos, no, no a vos. Esas cosas le pasan a otra gente, son las notas de color que lees en el diario, esas que te llegan por cadena en el mail del trabajo, o que le pasan a esa amiga de una amiga de una conocida. Sin embargo, a veces esa otra gente podes ser vos o yo, hoy esa otra gente nos toco ser a nosotros. Entonces te das cuenta de que no se puede confiar en el mañana, porque el futuro que imaginaste ha sido por siempre y para siempre cambiado. Y te das cuenta de que la única certeza que tenemos es quienes somos hoy y quienes fuimos ayer... sin embargo el sol seguirá saliendo mañana, pasado, y el día después también.
Y tal vez nos cueste un poco mas empezar un extraño mañana, uno mas vacío pero no menos prometedor, un mañana diferente pero con un poco de sol, es bueno saber entonces que no nos levantamos solos, sino de a dos. Y si tal vez me ven callada o un poco ida, no estoy triste, simplemente estoy haciendo una pausa para recordar quien soy y quien fui y los momentos compartidos que me han hecho hoy la Natalia que soy, momentos como el casamiento, momentos como los que viví con Juanma, momentos que me harán vivir el mañana con un poco mas de esperanza, porque hoy ya no solo vivo por mi, sino tambien por el.

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